Todo empieza con la memoria del lugar.
REIMS 502 toma su nombre de un espacio físico: una dirección íntima y fundacional; el edificio REIMS, departamento 502, en Pedregal 2, al sur de la Ciudad de México.
Ahí, entre los ecos del modernismo mexicano, los amplios jardines, la piedra volcánica, el tabique aparente, los recorridos, los tejados color verde olivo y el sonido del Río Magdalena corriendo debajo de las ventanas, nació una forma personal de sentir, mirar y habitar el mundo. En Pedregal 2, cada torre de departamentos se diferenciaba por el nombre de una ciudad francesa en grandes letras de bronce. Por una coincidencia, el edificio REIMS compartía nombre con un apellido; con el tiempo, ese nombre se convirtió en hogar, memoria y origen.
Creemos que todos atesoramos lugares así: espacios, recorridos y atmósferas que permanecen en nosotros y nos forman. Desde esa certeza nace nuestra manera de entender la arquitectura: como una práctica capaz de tocar la vida de las personas, construir recuerdos y dejar una huella positiva en quienes habitan lo que proyectamos.
Anhelamos trabajar con quienes se identifiquen con nuestra visión, nuestro oficio y nuestros valores; con quienes encuentren en el diseño un valor agregado y crean en la arquitectura como agente de acción, influencia y cambio. Buscamos ejercer una práctica sensible, apasionada, honesta y ética, cimentada en la investigación, la observación, la experimentación y el entendimiento profundo del sitio, sus influencias y sus posibilidades.
Tenemos una misma intención colectiva: explorar, aprender y contribuir a la práctica arquitectónica de nuestro país. Trabajamos desde el respeto, la colaboración y el cuidado por el oficio, convencidos de que la arquitectura no se construye únicamente con materia, arte, técnica y conocimiento, sino también con memoria, confianza y una profunda responsabilidad hacia el futuro.
Visión:
Eduardo Reims
Todo empieza con la memoria del lugar.
REIMS 502 toma su nombre de un espacio físico: una dirección íntima y fundacional; el edificio REIMS, departamento 502, en Pedregal 2, al sur de la Ciudad de México.
Ahí, entre los ecos del modernismo mexicano, los amplios jardines, la piedra volcánica, el tabique aparente, los recorridos, los tejados color verde olivo y el sonido del Río Magdalena corriendo debajo de las ventanas, nació una forma personal de sentir, mirar y habitar el mundo. En Pedregal 2, cada torre de departamentos se diferenciaba por el nombre de una ciudad francesa en grandes letras de bronce. Por una coincidencia, el edificio REIMS compartía nombre con un apellido; con el tiempo, ese nombre se convirtió en hogar, memoria y origen.
Creemos que todos atesoramos lugares así: espacios, recorridos y atmósferas que permanecen en nosotros y nos forman. Desde esa certeza nace nuestra manera de entender la arquitectura: como una práctica capaz de tocar la vida de las personas, construir recuerdos y dejar una huella positiva en quienes habitan lo que proyectamos.
Anhelamos trabajar con quienes se identifiquen con nuestra visión, nuestro oficio y nuestros valores; con quienes encuentren en el diseño un valor agregado y crean en la arquitectura como agente de acción, influencia y cambio. Buscamos ejercer una práctica sensible, apasionada, honesta y ética, cimentada en la investigación, la observación, la experimentación y el entendimiento profundo del sitio, sus influencias y sus posibilidades.
Tenemos una misma intención colectiva: explorar, aprender y contribuir a la práctica arquitectónica de nuestro país. Trabajamos desde el respeto, la colaboración y el cuidado por el oficio, convencidos de que la arquitectura no se construye únicamente con materia, arte, técnica y conocimiento, sino también con memoria, confianza y una profunda responsabilidad hacia el futuro.
Visión:
Eduardo Reims
Todo empieza con la memoria del lugar.
REIMS 502 toma su nombre de un espacio físico: una dirección íntima y fundacional; el edificio REIMS, departamento 502, en Pedregal 2, al sur de la Ciudad de México.
Ahí, entre los ecos del modernismo mexicano, los amplios jardines, la piedra volcánica, el tabique aparente, los recorridos, los tejados color verde olivo y el sonido del Río Magdalena corriendo debajo de las ventanas, nació una forma personal de sentir, mirar y habitar el mundo. En Pedregal 2, cada torre de departamentos se diferenciaba por el nombre de una ciudad francesa en grandes letras de bronce. Por una coincidencia, el edificio REIMS compartía nombre con un apellido; con el tiempo, ese nombre se convirtió en hogar, memoria y origen.
Creemos que todos atesoramos lugares así: espacios, recorridos y atmósferas que permanecen en nosotros y nos forman. Desde esa certeza nace nuestra manera de entender la arquitectura: como una práctica capaz de tocar la vida de las personas, construir recuerdos y dejar una huella positiva en quienes habitan lo que proyectamos.
Anhelamos trabajar con quienes se identifiquen con nuestra visión, nuestro oficio y nuestros valores; con quienes encuentren en el diseño un valor agregado y crean en la arquitectura como agente de acción, influencia y cambio. Buscamos ejercer una práctica sensible, apasionada, honesta y ética, cimentada en la investigación, la observación, la experimentación y el entendimiento profundo del sitio, sus influencias y sus posibilidades.
Tenemos una misma intención colectiva: explorar, aprender y contribuir a la práctica arquitectónica de nuestro país. Trabajamos desde el respeto, la colaboración y el cuidado por el oficio, convencidos de que la arquitectura no se construye únicamente con materia, arte, técnica y conocimiento, sino también con memoria, confianza y una profunda responsabilidad hacia el futuro.
Todo empieza con la memoria del lugar.
REIMS 502 toma su nombre de un espacio físico: una dirección íntima y fundacional; el edificio REIMS, departamento 502, en Pedregal 2, al sur de la Ciudad de México.
Ahí, entre los ecos del modernismo mexicano, los amplios jardines, la piedra volcánica, el tabique aparente, los recorridos, los tejados color verde olivo y el sonido del Río Magdalena corriendo debajo de las ventanas, nació una forma personal de sentir, mirar y habitar el mundo. En Pedregal 2, cada torre de departamentos se diferenciaba por el nombre de una ciudad francesa en grandes letras de bronce. Por una coincidencia, el edificio REIMS compartía nombre con un apellido; con el tiempo, ese nombre se convirtió en hogar, memoria y origen.
Creemos que todos atesoramos lugares así: espacios, recorridos y atmósferas que permanecen en nosotros y nos forman. Desde esa certeza nace nuestra manera de entender la arquitectura: como una práctica capaz de tocar la vida de las personas, construir recuerdos y dejar una huella positiva en quienes habitan lo que proyectamos.
Anhelamos trabajar con quienes se identifiquen con nuestra visión, nuestro oficio y nuestros valores; con quienes encuentren en el diseño un valor agregado y crean en la arquitectura como agente de acción, influencia y cambio. Buscamos ejercer una práctica sensible, apasionada, honesta y ética, cimentada en la investigación, la observación, la experimentación y el entendimiento profundo del sitio, sus influencias y sus posibilidades.
Tenemos una misma intención colectiva: explorar, aprender y contribuir a la práctica arquitectónica de nuestro país. Trabajamos desde el respeto, la colaboración y el cuidado por el oficio, convencidos de que la arquitectura no se construye únicamente con materia, arte, técnica y conocimiento, sino también con memoria, confianza y una profunda responsabilidad hacia el futuro.
Todo empieza con la memoria del lugar.
REIMS 502 toma su nombre de un espacio físico: una dirección íntima y fundacional; el edificio REIMS, departamento 502, en Pedregal 2, al sur de la Ciudad de México.
Ahí, entre los ecos del modernismo mexicano, los amplios jardines, la piedra volcánica, el tabique aparente, los recorridos, los tejados color verde olivo y el sonido del Río Magdalena corriendo debajo de las ventanas, nació una forma personal de sentir, mirar y habitar el mundo. En Pedregal 2, cada torre de departamentos se diferenciaba por el nombre de una ciudad francesa en grandes letras de bronce. Por una coincidencia, el edificio REIMS compartía nombre con un apellido; con el tiempo, ese nombre se convirtió en hogar, memoria y origen.
Creemos que todos atesoramos lugares así: espacios, recorridos y atmósferas que permanecen en nosotros y nos forman. Desde esa certeza nace nuestra manera de entender la arquitectura: como una práctica capaz de tocar la vida de las personas, construir recuerdos y dejar una huella positiva en quienes habitan lo que proyectamos.
Anhelamos trabajar con quienes se identifiquen con nuestra visión, nuestro oficio y nuestros valores; con quienes encuentren en el diseño un valor agregado y crean en la arquitectura como agente de acción, influencia y cambio. Buscamos ejercer una práctica sensible, apasionada, honesta y ética, cimentada en la investigación, la observación, la experimentación y el entendimiento profundo del sitio, sus influencias y sus posibilidades.
Tenemos una misma intención colectiva: explorar, aprender y contribuir a la práctica arquitectónica de nuestro país. Trabajamos desde el respeto, la colaboración y el cuidado por el oficio, convencidos de que la arquitectura no se construye únicamente con materia, arte, técnica y conocimiento, sino también con memoria, confianza y una profunda responsabilidad hacia el futuro.
Visión:
Eduardo Reims
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