LA MARTINA

Querétaro, México

430 M2

2018

Casa uni­fa­mi­liar en dos ni­ve­les se­mbr­ada en un solar li­mi­tado en vi­stas y su­pe­rfi­cie, donde éstas re­str­icc­io­nes, junto con los idea­les fa­mi­lia­res, in-form­aron como pre­misa ini­cial orie­ntar el pro­ye­cto hacia la vida int­erior del pre­dio.


Para lo­grar lo ant­erior y, opue­sto a la no­ción de abrir el pro­ye­cto hacia un solo ja­rdín, de­ci­di­mos pu­lve­ri­zar la hue­lla no co­nstr­uida para co­nve­rti­rla en pa­tios a cielo abie­rto se­mbr­ados estr­até­gi­ca­me­nte que si­rven como lu­ce­rna­rios, ve­nti­la­cio­nes y, sobre todo, re­ma­tes ve­rdes que enr­ique­cen a cada uno de los esp­acios int­erio­res, te­jie­ndo así co­nst­antes tra­nsi­cio­nes inv­isi­bles tanto en las zonas pú­bli­cas como las pri­va­das, do­ta­ndo de ca­li­dez y pe­rso­na­li­dad a cada una de las atm­ósf­eras del pro­grama en ambos ni­ve­les.


Por otra parte, la ma­te­ria­li­dad de la casa está ins-pirada en la me­mo­ria y la se­nci­llez de sus ha­bi­tantes, donde dos gra­ndes blo­ques api­la­dos contie­nen y de­fi­nen con su te­ctó­nica cada uno de los ni­ve­les de la vi­vie­nda. La pla­nta baja, que alb­erga sala, co­me­dor, co­cina, est­ancia fa­mi­liar, est­udios, te­rraza, se­rvi­cios y co­chera, está co­nte­nida por ro­bu­stos muros de pie­dra vo­lcá­nica la­brada y la­mi­nada que hacen eco a las casas me­xi­ca­nas de la mo­de­rni­dad de me­dia­dos del siglo pa­sado, de donde sus usua­rios ate­so­ran re­cue­rdos, vi­ve­ncias y anh­elos de su inf­ancia.


La pla­nta alta, donde se ubi­can las tres re­cá­ma­ras con sus se­rvi­cios, está insc­rita de­ntro de una geo­me­tría cua­drada ord­enada por un patio fa­mi­liar ce­ntral y es te­ctó­ni­ca­me­nte de­fi­nida por muros de ta­bi­que apa­re­nte pi­nta­dos, que de­sta­can en su simpl­ici­dad ma­te­rial la pe­rso­na­li­dad, va­lo­res y es-tilo de vida de sus ha­bi­ta­ntes.


Fi­na­lme­nte, en la parte po­ste­rior del pre­dio y en esq­ui­nas opue­stas, se enc­ue­ntran se­mbr­ados dos re­ci­ntos pri­va­dos que ani­dan las afi­cio­nes pe­rso­na­les de cada uno de los pa­dres de fa­mi­lia. Ambos est­udios se co­mu­ni­can entre sí por un mismo patio pri­vado di­spue­sto en esc­ua­dra que los liga, ocu­lta vi­sua­lme­nte y si­mbó­li­ca­me­nte re­pre­se­nta para ellos el de­stino ine­spe­rado que fa­vo­ra­ble­mente unió sus vidas para sie­mpre.


Fo­to­gra­fía:

Ri­ca­rdo Janet

Isaac Roma

© 2026 REIMS 502

/

EN

ES

Casa unifamiliar en dos niveles sembrada en un solar limitado en vistas y superficie, donde éstas restricciones, junto con los ideales familiares, informaron como premisa inicial orientar el proyecto hacia la vida interior del predio.


Para lograr lo anterior y, opuesto a la noción de abrir el proyecto hacia un solo jardín, decidimos pulverizar la huella no construida para convertirla en patios a cielo abierto sembrados estratégicamente que sirven como lucernarios, ventilaciones y, sobre todo, remates verdes que enriquecen a cada uno de los espacios interiores, tejiendo así constantes transiciones invisibles tanto en las zonas públicas como las privadas, dotando de calidez y personalidad a cada una de las atmósferas del programa en ambos niveles.


Por otra parte, la materialidad de la casa está inspirada en la memoria y la sencillez de sus habitantes, donde dos grandes bloques apilados contienen y definen con su tectónica cada uno de los niveles de la vivienda. La planta baja, que alberga sala, comedor, cocina, estancia familiar, estudios, terraza, servicios y cochera, está contenida por robustos muros de piedra volcánica labrada y laminada que hacen eco a las casas mexicanas de la modernidad de mediados del siglo pasado, de donde sus usuarios atesoran recuerdos, vivencias y anhelos de su infancia.

Casa uni­fa­mi­liar en dos ni­ve­les se­mbr­ada en un solar li­mi­tado en vi­stas y su­pe­rfi­cie, donde éstas re­str­icc­io­nes, junto con los idea­les fa­mi­lia­res, inform­aron como pre­misa ini­cial orie­ntar el pro­ye­cto hacia la vida int­erior del pre­dio.


Para lo­grar lo ant­erior y, opue­sto a la no­ción de abrir el pro­ye­cto hacia un solo ja­rdín, de­ci­di­mos pu­lve­ri­zar la hue­lla no co­nstr­uida para co­nve­rti­rla en pa­tios a cielo abie­rto se­mbr­ados estr­até­gi­ca­me­nte que si­rven como lu­ce­rna­rios, ve­nti­la­cio­nes y, sobre todo, re­ma­tes ve­rdes que enr­ique­cen a cada uno de los esp­acios int­erio­res, te­jie­ndo así co­nst­antes tra­nsi­cio­nes inv­isi­bles tanto en las zonas pú­bli­cas como las pri­va­das, do­ta­ndo de ca­li­dez y pe­rso­na­li­dad a cada una de las atm­ósf­eras del pro­grama en ambos ni­ve­les.


Por otra parte, la ma­te­ria­li­dad de la casa está inspirada en la me­mo­ria y la se­nci­llez de sus ha­bi­tantes, donde dos gra­ndes blo­ques api­la­dos contie­nen y de­fi­nen con su te­ctó­nica cada uno de los ni­ve­les de la vi­vie­nda. La pla­nta baja, que alb­erga sala, co­me­dor, co­cina, est­ancia fa­mi­liar, est­udios, te­rraza, se­rvi­cios y co­chera, está co­nte­nida por ro­bu­stos muros de pie­dra vo­lcá­nica la­brada y la­mi­nada que hacen eco a las casas me­xi­ca­nas de la mo­de­rni­dad de me­dia­dos del siglo pa­sado, de donde sus usua­rios ate­so­ran re­cue­rdos, vi­ve­ncias y anh­elos de su inf­ancia.


La pla­nta alta, donde se ubi­can las tres re­cá­ma­ras con sus se­rvi­cios, está insc­rita de­ntro de una geo­me­tría cua­drada ord­enada por un patio fa­mi­liar ce­ntral y es te­ctó­ni­ca­me­nte de­fi­nida por muros de ta­bi­que apa­re­nte pi­nta­dos, que de­sta­can en su simpl­ici­dad ma­te­rial la pe­rso­na­li­dad, va­lo­res y estilo de vida de sus ha­bi­ta­ntes.


Fi­na­lme­nte, en la parte po­ste­rior del pre­dio y en esq­ui­nas opue­stas, se enc­ue­ntran se­mbr­ados dos re­ci­ntos pri­va­dos que ani­dan las afi­cio­nes pe­rso­na­les de cada uno de los pa­dres de fa­mi­lia. Ambos est­udios se co­mu­ni­can entre sí por un mismo patio pri­vado di­spue­sto en esc­ua­dra que los liga, ocu­lta vi­sua­lme­nte y si­mbó­li­ca­me­nte re­pre­se­nta para ellos el de­stino ine­spe­rado que fa­vo­ra­ble­mente unió sus vidas para sie­mpre.

Casa uni­fa­mi­liar en dos ni­ve­les se­mbr­ada en un solar li­mi­tado en vi­stas y su­pe­rfi­cie, donde éstas re­str­icc­io­nes, junto con los idea­les fa­mi­lia­res, inform­aron como pre­misa ini­cial orie­ntar el pro­ye­cto hacia la vida int­erior del pre­dio.


Para lo­grar lo ant­erior y, opue­sto a la no­ción de abrir el pro­ye­cto hacia un solo ja­rdín, de­ci­di­mos pu­lve­ri­zar la hue­lla no co­nstr­uida para co­nve­rti­rla en pa­tios a cielo abie­rto se­mbr­ados estr­até­gi­ca­me­nte que si­rven como lu­ce­rna­rios, ve­nti­la­cio­nes y, sobre todo, re­ma­tes ve­rdes que enr­ique­cen a cada uno de los esp­acios int­erio­res, te­jie­ndo así co­nst­antes tra­nsi­cio­nes inv­isi­bles tanto en las zonas pú­bli­cas como las pri­va­das, do­ta­ndo de ca­li­dez y pe­rso­na­li­dad a cada una de las atm­ósf­eras del pro­grama en ambos ni­ve­les.


Por otra parte, la ma­te­ria­li­dad de la casa está inspirada en la me­mo­ria y la se­nci­llez de sus ha­bi­tantes, donde dos gra­ndes blo­ques api­la­dos contie­nen y de­fi­nen con su te­ctó­nica cada uno de los ni­ve­les de la vi­vie­nda. La pla­nta baja, que alb­erga sala, co­me­dor, co­cina, est­ancia fa­mi­liar, est­udios, te­rraza, se­rvi­cios y co­chera, está co­nte­nida por ro­bu­stos muros de pie­dra vo­lcá­nica la­brada y la­mi­nada que hacen eco a las casas me­xi­ca­nas de la mo­de­rni­dad de me­dia­dos del siglo pa­sado, de donde sus usua­rios ate­so­ran re­cue­rdos, vi­ve­ncias y anh­elos de su inf­ancia.


La pla­nta alta, donde se ubi­can las tres re­cá­ma­ras con sus se­rvi­cios, está insc­rita de­ntro de una geo­me­tría cua­drada ord­enada por un patio fa­mi­liar ce­ntral y es te­ctó­ni­ca­me­nte de­fi­nida por muros de ta­bi­que apa­re­nte pi­nta­dos, que de­sta­can en su simpl­ici­dad ma­te­rial la pe­rso­na­li­dad, va­lo­res y estilo de vida de sus ha­bi­ta­ntes.


Fi­na­lme­nte, en la parte po­ste­rior del pre­dio y en esq­ui­nas opue­stas, se enc­ue­ntran se­mbr­ados dos re­ci­ntos pri­va­dos que ani­dan las afi­cio­nes pe­rso­na­les de cada uno de los pa­dres de fa­mi­lia. Ambos est­udios se co­mu­ni­can entre sí por un mismo patio pri­vado di­spue­sto en esc­ua­dra que los liga, ocu­lta vi­sua­lme­nte y si­mbó­li­ca­me­nte re­pre­se­nta para ellos el de­stino ine­spe­rado que fa­vo­ra­ble­mente unió sus vidas para sie­mpre.

La planta alta, donde se ubican las tres recámaras con sus servicios, está inscrita dentro de una geometría cuadrada ordenada por un patio familiar central y es tectónicamente definida por muros de tabique aparente pintados, que destacan en su simplicidad material la personalidad, valores y estilo de vida de sus habitantes.


Finalmente, en la parte posterior del predio y en esquinas opuestas, se encuentran sembrados dos recintos privados que anidan las aficiones personales de cada uno de los padres de familia. Ambos estudios se comunican entre sí por un mismo patio privado dispuesto en escuadra que los liga, oculta visualmente y simbólicamente representa para ellos el destino inesperado que favorablemente unió sus vidas para siempre.

Fotografía:

Ricardo Janet

Isaac Roma

LA MARTINA

Santiago de Querétaro, Querétaro

340 M2

2018

LA MARTINA

Querétaro, México

430 M2

2018

© 2026 REIMS 502

/

EN

ES

LA MARTINA

Querétaro, México

430 M2

2018

Casa unifamiliar en dos niveles sembrada en un solar limitado en vistas y superficie, donde éstas restricciones, junto con los ideales familiares, informaron como premisa inicial orientar el proyecto hacia la vida interior del predio.


Para lograr lo anterior y, opuesto a la noción de abrir el proyecto hacia un solo jardín, decidimos pulverizar la huella no construida para convertirla en patios a cielo abierto sembrados estratégicamente que sirven como lucernarios, ventilaciones y, sobre todo, remates verdes que enriquecen a cada uno de los espacios interiores, tejiendo así constantes transiciones invisibles tanto en las zonas públicas como las privadas, dotando de calidez y personalidad a cada una de las atmósferas del programa en ambos niveles.


Por otra parte, la materialidad de la casa está inspirada en la memoria y la sencillez de sus habitantes, donde dos grandes bloques apilados contienen y definen con su tectónica cada uno de los niveles de la vivienda. La planta baja, que alberga sala, comedor, cocina, estancia familiar, estudios, terraza, servicios y cochera, está contenida por robustos muros de piedra volcánica labrada y laminada que hacen eco a las casas mexicanas de la modernidad de mediados del siglo pasado, de donde sus usuarios atesoran recuerdos, vivencias y anhelos de su infancia.


La planta alta, donde se ubican las tres recámaras con sus servicios, está inscrita dentro de una geometría cuadrada ordenada por un patio familiar central y es tectónicamente definida por muros de tabique aparente pintados, que destacan en su simplicidad material la personalidad, valores y estilo de vida de sus habitantes.


Finalmente, en la parte posterior del predio y en esquinas opuestas, se encuentran sembrados dos recintos privados que anidan las aficiones personales de cada uno de los padres de familia. Ambos estudios se comunican entre sí por un mismo patio privado dispuesto en escuadra que los liga, oculta visualmente y simbólicamente representa para ellos el destino inesperado que favorablemente unió sus vidas para siempre.


Fotografía:

Ricardo Janet

Isaac Roma

© 2026 REIMS 502

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EN

ES