NARRANTE DEL RÍO

San Juan del Río, México

3,782 M2

2024

Todo lugar co­mie­nza con una hi­sto­ria. Alg­unas perma­ne­cen en la me­mo­ria de quie­nes las ha­bi­tan; otras enc­ue­ntran la ma­nera de ser co­mpa­rti­das. Na­rra­nte del Río nace de esa co­nvi­cción: en-tender el vino como un ve­hí­culo para reu­nir pe­rso­nas, pre­se­rvar el ori­gen y dar lugar a nue­vos re­cue­rdos. Más que un no­mbre, re­pre­se­nta la vo­luntad de tra­nsm­itir aque­llo que me­rece pe­rma­ne­cer. La arq­ui­te­ctura surge de la misma int­enc­ión, convirtiéndose en el so­po­rte de exp­erie­ncias que, con el tie­mpo, se tra­nsf­orman en hi­sto­rias pro­pias.

 

El pro­ye­cto se co­ncibe como una pre­se­ncia si­len-ciosa en el pai­saje, como si sie­mpre hu­biera pe­rte­ne­cido a él. Insp­irado en las co­nstr­ucc­io­nes ru­ra­les de pie­dra que ca­ra­cte­ri­zan el te­rri­to­rio me­xi­cano, evoca la pe­rma­ne­ncia de las ant­iguas tro­jes: arq­ui­te­ctu­ras anó­ni­mas cuya ide­nti­dad pro­viene menos de su autor que de su estr­echa re­la­ción con el lugar. Ins­ert­ado entre una densa arb­oleda pree­xi­ste­nte y ro­deado por vides, el co­nju­nto busca int­egr­arse al pai­saje con la na­tu­ra­li­dad de aque­llo que ha pe­rma­ne­cido du­ra­nte ge­ne­ra­cio­nes.

 

Tres ejes estr­uct­uran el pro­ye­cto y org­ani­zan pro­gra­mas ind­epe­ndie­ntes: se­rvi­cios, eve­ntos y vi­ni­fi­ca­ción. Esta di­spo­si­ción pe­rmite re­spo­nder con fle­xi­bi­li­dad al ca­mbio, al cre­ci­mie­nto y a la tra­ns-form­ación de sus usos a lo largo del tie­mpo. Una traza dia­go­nal re­co­rre el co­nju­nto y art­icula la exp­erie­ncia del vi­si­ta­nte. Más que un re­co­rrido, co­nstr­uye una se­cue­ncia esp­acial que enl­aza ar-qui­te­ctura, vi­ñedo y pai­saje, co­ndu­cie­ndo de ma­nera na­tu­ral hacia el mo­me­nto cu­lmi­na­nte del pro­ye­cto: la cata del vino. Ubi­cada en un mi­ra­dor abie­rto al pai­saje rural de San Juan del Río y sus-pe­ndida sobre una cava su­bte­rrá­nea, esta exp­eri-encia co­nvie­rte al te­rri­to­rio en el últ­imo re­lato del re­co­rrido.


Co­la­bo­ra­ción:

V-Ta­ller

© 2026 REIMS 502

/

EN

ES

Mariana Yampolsky

Mariana Yampolsky

Mariana Yampolsky

Mariana Yampolsky

Mariana Yampolsky

Mariana Yampolsky

Mariana Yampolsky

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Mariana Yampolsky

Mariana Yampolsky

Mariana Yampolsky

Mariana Yampolsky

Residencia suburbana tropical para una familia oriunda de Cancún que por medio de múltiples estrategias de diseño incorpora un extenso programa arquitectónico y se integra con un sensibilizado “sentido del lugar” a su contexto inmediato.


El proyecto parte de una geometría masiva y ciega cuyo primer propósito es albergar un amplio programa de necesidades y evitar la exposición directa al sol durante el día. Consecuentemente, en su proceso de diseño, recoge inspiración de la arquitectura Puuc de Chichen Itzá, donde paralelamente la dominante masa construida, cerrada, con un único punto de acceso y ornamentadas cornisas se fusionan con el paisaje tropical a través del tiempo, diluyendo y fusionando los límites entre ambos entornos.


Un gran patio central perfora este denso cuerpo construido, fungiendo estratégicamente como lucernario, generador de microclima y punto de acceso.


En su interior, un aljibe almacena agua pluvial para riego y evoca simbólicamente los cenotes Mayas, enriqueciendo la experiencia transicional desde la calle al interior de la vivienda.

Todo lugar co­mie­nza con una hi­sto­ria. Alg­unas perma­ne­cen en la me­mo­ria de quie­nes las ha­bi­tan; otras enc­ue­ntran la ma­nera de ser co­mpa­rti­das. Na­rra­nte del Río nace de esa co­nvi­cción: entender el vino como un ve­hí­culo para reu­nir pe­rso­nas, pre­se­rvar el ori­gen y dar lugar a nue­vos re­cue­rdos. Más que un no­mbre, re­pre­se­nta la vo­luntad de tra­nsm­itir aque­llo que me­rece pe­rma­ne­cer. La arq­ui­te­ctura surge de la misma int­enc­ión, co­nvi­rtié­ndose en el so­po­rte de exp­erie­ncias que, con el tie­mpo, se tra­nsf­orman en hi­sto­rias pro­pias.

El pro­ye­cto se co­ncibe como una pre­se­ncia si­lenciosa en el pai­saje, como si sie­mpre hu­biera pe­rte­ne­cido a él. Insp­irado en las co­nstr­ucc­io­nes ru­ra­les de pie­dra que ca­ra­cte­ri­zan el te­rri­to­rio me­xi­cano, evoca la pe­rma­ne­ncia de las ant­iguas tro­jes: arq­ui­te­ctu­ras anó­ni­mas cuya ide­nti­dad pro­viene menos de su autor que de su estr­echa re­la­ción con el lugar. Ins­ert­ado entre una densa arb­oleda pree­xi­ste­nte y ro­deado por vides, el co­nju­nto busca int­egr­arse al pai­saje con la na­tu­ra­li­dad de aque­llo que ha pe­rma­ne­cido du­ra­nte ge­ne­ra­cio­nes.

Tres ejes estr­uct­uran el pro­ye­cto y org­ani­zan pro­gra­mas ind­epe­ndie­ntes: se­rvi­cios, eve­ntos y vi­ni­fi­ca­ción. Esta di­spo­si­ción pe­rmite re­spo­nder con fle­xi­bi­li­dad al ca­mbio, al cre­ci­mie­nto y a la tra­nsform­ación de sus usos a lo largo del tie­mpo. Una traza dia­go­nal re­co­rre el co­nju­nto y art­icula la exp­erie­ncia del vi­si­ta­nte. Más que un re­co­rrido, co­nstr­uye una se­cue­ncia esp­acial que enl­aza arqui­te­ctura, vi­ñedo y pai­saje, co­ndu­cie­ndo de ma­nera na­tu­ral hacia el mo­me­nto cu­lmi­na­nte del pro­ye­cto: la cata del vino. Ubi­cada en un mi­ra­dor abie­rto al pai­saje rural de San Juan del Río y suspe­ndida sobre una cava su­bte­rrá­nea, esta exp­eriencia co­nvie­rte al te­rri­to­rio en el últ­imo re­lato del re­co­rrido.

En sus fachadas, el proyecto intencionalmente aparenta ser de dos niveles; Sin embargo, su sección oculta cuatro niveles de extenso programa distribuidos desde el sótano hasta la planta alta, albergando funciones específicas en cada uno: servicios, áreas público-sociales, espacios semiprivados e íntimas habitaciones, respectivamente. Desde el interior, las visuales fueron la prioridad, por lo que los espacios se fugan hacia el paisaje exterior por medio del jardín y una alberca “infinity” que se extienden hacia el canal de agua y el campo de golf con la intención de diluir sus límites.


La casa presenta una materialidad sencilla y atemporal, con tonos predominantemente neutrales en piedra, estuco y madera. La implementación de sistemas pasivos, tecnologías en generación de energía y azoteas verdes contribuyen a su eficiencia y razonable sostenibilidad. La colaboración con talentosos interioristas, experimentados ingenieros, excepcionales paisajistas regionales e invaluables artesanos locales que aportaron su destreza, conocimientos y maestría hicieron posible en conjunto la consolidación de este único proyecto e inolvidable experiencia.

Colaboración:

V-Taller

PUKKUN

Cancún, Quintana Roo

1,100 M2

2023

NARRANTE DEL RÍO

San Juan del Río, México

3,782 M2

2024

© 2026 REIMS 502

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EN

ES

NARRANTE DEL RÍO

San Juan del Río, México

3,782 M2

2024

Todo lugar comienza con una historia. Algunas permanecen en la memoria de quienes las habitan; otras encuentran la manera de ser compartidas. Narrante del Río nace de esa convicción: entender el vino como un vehículo para reunir personas, preservar el origen y dar lugar a nuevos recuerdos. Más que un nombre, representa la voluntad de transmitir aquello que merece permanecer. La arquitectura surge de la misma intención, convirtiéndose en el soporte de experiencias que, con el tiempo, se transforman en historias propias.

El proyecto se concibe como una presencia silenciosa en el paisaje, como si siempre hubiera pertenecido a él. Inspirado en las construcciones rurales de piedra que caracterizan el territorio mexicano, evoca la permanencia de las antiguas trojes: arquitecturas anónimas cuya identidad proviene menos de su autor que de su estrecha relación con el lugar. Insertado entre una densa arboleda preexistente y rodeado por vides, el conjunto busca integrarse al paisaje con la naturalidad de aquello que ha permanecido durante generaciones.

Tres ejes estructuran el proyecto y organizan programas independientes: servicios, eventos y vinificación. Esta disposición permite responder con flexibilidad al cambio, al crecimiento y a la transformación de sus usos a lo largo del tiempo. Una traza diagonal recorre el conjunto y articula la experiencia del visitante. Más que un recorrido, construye una secuencia espacial que enlaza arquitectura, viñedo y paisaje, conduciendo de manera natural hacia el momento culminante del proyecto: la cata del vino. Ubicada en un mirador abierto al paisaje rural de San Juan del Río y suspendida sobre una cava subterránea, esta experiencia convierte al territorio en el último relato del recorrido.


Colaboración:

V-Taller

© 2026 REIMS 502

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ES