PUKKUN

Cancún, México

1,100 M2

2023

Re­si­de­ncia su­bu­rbana tro­pi­cal para una fa­mi­lia oriu­nda de Ca­ncún que por medio de mú­lti­ples estr­ate­gias de di­seño inc­orp­ora un ext­enso pro­grama arq­ui­te­ctó­nico y se int­egra con un se­nsi­bi­li­zado “se­ntido del lugar” a su co­nte­xto inm­ediato.


El pro­ye­cto parte de una geo­me­tría ma­siva y ciega cuyo pri­mer pro­pó­sito es alb­ergar un amplio pro­grama de ne­ce­si­da­des y evi­tar la exp­osi­ción di­rec­ta al sol du­ra­nte el día. Co­nse­cue­nte­me­nte, en su pro­ceso de di­seño, re­coge inspira­ción de la arq­ui­te­ctura puuc de Chi­chen Itzá, donde pa­ra­le­la­me­n­te la do­mi­na­nte masa co­nstr­uida, ce­rrada, con un único punto de acc­eso y orn­ame­nta­das co­rni­sas se fu­sio­nan con el pai­saje tro­pi­cal a tra­vés del tiempo, di­lu­ye­ndo y fu­sio­na­ndo los lí­mi­tes entre ambos ent­ornos.


Po­ste­rio­rme­nte, un gran patio ce­ntral pe­rfora este denso cue­rpo co­nstr­uido, fu­ngie­ndo estratégica­mente como lu­ce­rna­rio, ge­ne­ra­dor de mi­cro­clima y punto de acc­eso. En su int­erior, un alj­ibe almacena agua plu­vial para riego y evoca simbólicamente los ce­no­tes Mayas, enr­ique­cie­ndo la experie­ncia tra­nsi­cio­nal desde la calle al int­erior de la vivienda.


En sus fa­cha­das, el pro­ye­cto int­enc­io­na­lme­nte apa­re­nta ser de dos ni­ve­les; sin emb­argo, su sección ocu­lta cua­tro ni­ve­les de ext­enso pro­grama di­str­ibui­dos desde el só­tano hasta la pla­nta alta, alb­erg­ando fu­ncio­nes esp­ecí­fi­cas en cada nivel: se­rvi­cios, áreas pú­blico so­cia­les, esp­acios se­mi­pri­va­dos e ínt­imas ha­bi­ta­cio­nes, re­spe­cti­va­me­n­te. Desde el int­erior, las vi­sua­les fue­ron la prio­ri­dad, por lo que los esp­acios se fugan hacia el pai­saje ext­erior por medio del ja­rdín y una alb­erca “infinity” que se ext­ie­nden hacia el canal de agua y el campo de golf con la int­enc­ión de bo­rrar sus límites.


La casa pre­se­nta una ma­te­ria­li­dad se­nci­lla y atempo­ral, con tonos pre­do­mi­na­nte­me­nte neu­tra­les en pie­dra, est­uco y ma­dera. La impl­eme­nta­ción de si­ste­mas pa­si­vos, te­cno­lo­gías en ge­ne­ra­ción de ene­rgía y azo­teas ve­rdes co­ntr­ibu­yen a su efi­ciencia y ra­zo­na­ble so­ste­ni­bi­li­dad. La co­la­bo­ra­ción con ta­le­nto­sos int­erio­ri­stas, exp­eri­me­nta­dos ing­e­nie­ros, exc­epc­io­na­les pai­sa­ji­stas re­gio­na­les e inv­a­lua­bles art­esa­nos lo­ca­les que apo­rta­ron su de­s­treza, co­no­ci­mie­ntos y mae­stría hi­cie­ron po­si­ble en co­nju­nto la co­nso­li­da­ción de este único pro­yecto e ino­lvi­da­ble exp­erie­ncia.


Fo­to­gra­fía:

César Béjar


Int­erio­ri­smo:

Ha­bi­ta­ción 116

© 2026 REIMS 502

/

EN

ES

Residencia suburbana tropical para una familia oriunda de Cancún que por medio de múltiples estrategias de diseño incorpora un extenso programa arquitectónico y se integra con un sensibilizado “sentido del lugar” a su contexto inmediato.


El proyecto parte de una geometría masiva y ciega cuyo primer propósito es albergar un amplio programa de necesidades y evitar la exposición directa al sol durante el día. Consecuentemente, en su proceso de diseño, recoge inspiración de la arquitectura Puuc de Chichen Itzá, donde paralelamente la dominante masa construida, cerrada, con un único punto de acceso y ornamentadas cornisas se fusionan con el paisaje tropical a través del tiempo, diluyendo y fusionando los límites entre ambos entornos.


Un gran patio central perfora este denso cuerpo construido, fungiendo estratégicamente como lucernario, generador de microclima y punto de acceso.


En su interior, un aljibe almacena agua pluvial para riego y evoca simbólicamente los cenotes Mayas, enriqueciendo la experiencia transicional desde la calle al interior de la vivienda.

Re­si­de­ncia su­bu­rbana tro­pi­cal para una fa­mi­lia oriu­nda de Ca­ncún que por medio de mú­lti­ples estr­ate­gias de di­seño inc­orp­ora un ext­enso pro­grama arq­ui­te­ctó­nico y se int­egra con un se­nsi­bi­li­zado “se­ntido del lugar” a su co­nte­xto inm­ediato.


El pro­ye­cto parte de una geo­me­tría ma­siva y ciega cuyo pri­mer pro­pó­sito es alb­ergar un amplio pro­grama de ne­ce­si­da­des y evi­tar la exp­osi­ción di­rec­ta al sol du­ra­nte el día. Co­nse­cue­nte­me­nte, en su pro­ceso de di­seño, re­coge inspira­ción de la arq­ui­te­ctura puuc de Chi­chen Itzá, donde pa­ra­le­la­me­nte la do­mi­na­nte masa co­nstr­uida, ce­rrada, con un único punto de acc­eso y orn­ame­nta­das co­rni­sas se fu­sio­nan con el pai­saje tro­pi­cal a tra­vés del tiempo, di­lu­ye­ndo y fu­sio­na­ndo los lí­mi­tes entre ambos ent­ornos.


Po­ste­rio­rme­nte, un gran patio ce­ntral pe­rfora este denso cue­rpo co­nstr­uido, fu­ngie­ndo estr­até­gi­ca­me­nte como lu­ce­rna­rio, ge­ne­ra­dor de mi­cro­clima y punto de acc­eso. En su int­erior, un alj­ibe almacena agua plu­vial para riego y evoca si­mbó­li­ca­me­nte los ce­no­tes Mayas, enr­ique­cie­ndo la experie­ncia tra­nsi­cio­nal desde la calle al int­erior de la vi­vie­nda.

En sus fa­cha­das, el pro­ye­cto int­enc­io­na­lme­nte apa­re­nta ser de dos ni­ve­les; Sin emb­argo, su se­cción ocu­lta cua­tro ni­ve­les de ext­enso pro­grama di­str­ibui­dos desde el só­tano hasta la pla­nta alta, alb­erg­ando fu­ncio­nes esp­ecí­fi­cas en cada nivel: se­rvi­cios, áreas pú­blico so­cia­les, esp­acios se­mi­pri­va­dos e ínt­imas ha­bi­ta­cio­nes, re­spe­cti­va­me­nte. Desde el int­erior, las vi­sua­les fue­ron la prio­ri­dad, por lo que los esp­acios se fugan hacia el pai­saje ext­erior por medio del ja­rdín y una alb­erca “infinity” que se ext­ie­nden hacia el canal de agua y el campo de golf con la int­enc­ión de bo­rrar sus lí­mi­tes.


La casa pre­se­nta una ma­te­ria­li­dad se­nci­lla y atempo­ral, con tonos pre­do­mi­na­nte­me­nte neu­tra­les en pie­dra, est­uco y ma­dera. La impl­eme­nta­ción de si­ste­mas pa­si­vos, te­cno­lo­gías en ge­ne­ra­ción de ene­rgía y azo­teas ve­rdes co­ntr­ibu­yen a su efi­ciencia y ra­zo­na­ble so­ste­ni­bi­li­dad. La co­la­bo­ra­ción con ta­le­nto­sos int­erio­ri­stas, exp­eri­me­nta­dos ing­enie­ros, exc­epc­io­na­les pai­sa­ji­stas re­gio­na­les e inv­alua­bles art­esa­nos lo­ca­les que apo­rta­ron su de­s-treza, co­no­ci­mie­ntos y mae­stría hi­cie­ron po­si­ble en co­nju­nto la co­nso­li­da­ción de este único pro­yecto e ino­lvi­da­ble exp­erie­ncia.

Re­si­de­ncia su­bu­rbana tro­pi­cal para una fa­mi­lia oriu­nda de Ca­ncún que por medio de mú­lti­ples estr­ate­gias de di­seño inc­orp­ora un ext­enso pro­grama arq­ui­te­ctó­nico y se int­egra con un se­nsi­bi­li­zado “se­ntido del lugar” a su co­nte­xto inm­ediato.


El pro­ye­cto parte de una geo­me­tría ma­siva y ciega cuyo pri­mer pro­pó­sito es alb­ergar un amplio pro­grama de ne­ce­si­da­des y evi­tar la exp­osi­ción di­rec­ta al sol du­ra­nte el día. Co­nse­cue­nte­me­nte, en su pro­ceso de di­seño, re­coge inspira­ción de la arq­ui­te­ctura puuc de Chi­chen Itzá, donde pa­ra­le­la­me­nte la do­mi­na­nte masa co­nstr­uida, ce­rrada, con un único punto de acc­eso y orn­ame­nta­das co­rni­sas se fu­sio­nan con el pai­saje tro­pi­cal a tra­vés del tiempo, di­lu­ye­ndo y fu­sio­na­ndo los lí­mi­tes entre ambos ent­ornos.


Po­ste­rio­rme­nte, un gran patio ce­ntral pe­rfora este denso cue­rpo co­nstr­uido, fu­ngie­ndo estr­até­gi­ca­me­nte como lu­ce­rna­rio, ge­ne­ra­dor de mi­cro­clima y punto de acc­eso. En su int­erior, un alj­ibe almacena agua plu­vial para riego y evoca si­mbó­li­ca­me­nte los ce­no­tes Mayas, enr­ique­cie­ndo la experie­ncia tra­nsi­cio­nal desde la calle al int­erior de la vi­vie­nda.


En sus fa­cha­das, el pro­ye­cto int­enc­io­na­lme­nte apa­re­nta ser de dos ni­ve­les; Sin emb­argo, su se­cción ocu­lta cua­tro ni­ve­les de ext­enso pro­grama di­str­ibui­dos desde el só­tano hasta la pla­nta alta, alb­erg­ando fu­ncio­nes esp­ecí­fi­cas en cada nivel: se­rvi­cios, áreas pú­blico so­cia­les, esp­acios se­mi­pri­va­dos e ínt­imas ha­bi­ta­cio­nes, re­spe­cti­va­me­nte. Desde el int­erior, las vi­sua­les fue­ron la prio­ri­dad, por lo que los esp­acios se fugan hacia el pai­saje ext­erior por medio del ja­rdín y una alb­erca “infinity” que se ext­ie­nden hacia el canal de agua y el campo de golf con la int­enc­ión de bo­rrar sus lí­mi­tes.


La casa pre­se­nta una ma­te­ria­li­dad se­nci­lla y atempo­ral, con tonos pre­do­mi­na­nte­me­nte neu­tra­les en pie­dra, est­uco y ma­dera. La impl­eme­nta­ción de si­ste­mas pa­si­vos, te­cno­lo­gías en ge­ne­ra­ción de ene­rgía y azo­teas ve­rdes co­ntr­ibu­yen a su efi­ciencia y ra­zo­na­ble so­ste­ni­bi­li­dad. La co­la­bo­ra­ción con ta­le­nto­sos int­erio­ri­stas, exp­eri­me­nta­dos ing­enie­ros, exc­epc­io­na­les pai­sa­ji­stas re­gio­na­les e inv­alua­bles art­esa­nos lo­ca­les que apo­rta­ron su de­s-treza, co­no­ci­mie­ntos y mae­stría hi­cie­ron po­si­ble en co­nju­nto la co­nso­li­da­ción de este único pro­yecto e ino­lvi­da­ble exp­erie­ncia.

Re­si­de­ncia su­bu­rbana tro­pi­cal para una fa­mi­lia oriu­nda de Ca­ncún que por medio de mú­lti­ples estr­ate­gias de di­seño inc­orp­ora un ext­enso pro­grama arq­ui­te­ctó­nico y se int­egra con un se­nsi­bi­li­zado “se­ntido del lugar” a su co­nte­xto inm­ediato.


El pro­ye­cto parte de una geo­me­tría ma­siva y ciega cuyo pri­mer pro­pó­sito es alb­ergar un amplio pro­grama de ne­ce­si­da­des y evi­tar la exp­osi­ción di­rec­ta al sol du­ra­nte el día. Co­nse­cue­nte­me­nte, en su pro­ceso de di­seño, re­coge inspira­ción de la arq­ui­te­ctura puuc de Chi­chen Itzá, donde pa­ra­le­la­me­n-te la do­mi­na­nte masa co­nstr­uida, ce­rrada, con un único punto de acc­eso y orn­ame­nta­das co­rni­sas se fu­sio­nan con el pai­saje tro­pi­cal a tra­vés del tiempo, di­lu­ye­ndo y fu­sio­na­ndo los lí­mi­tes entre ambos ent­ornos.


Po­ste­rio­rme­nte, un gran patio ce­ntral pe­rfora este denso cue­rpo co­nstr­uido, fu­ngie­ndo estr­até­gi­ca­me­nte como lu­ce­rna­rio, ge­ne­ra­dor de mi­cro­clima y punto de acc­eso. En su int­erior, un alj­ibe almacena agua plu­vial para riego y evoca si­mbó­li­ca­me­nte los ce­no­tes Mayas, enr­ique­cie­ndo la experie­ncia tra­nsi­cio­nal desde la calle al int­erior de la vi­vie­nda.


En sus fa­cha­das, el pro­ye­cto int­enc­io­na­lme­nte apa­re­nta ser de dos ni­ve­les; Sin emb­argo, su se­cción ocu­lta cua­tro ni­ve­les de ext­enso pro­grama di­str­ibui­dos desde el só­tano hasta la pla­nta alta, alb­erg­ando fu­ncio­nes esp­ecí­fi­cas en cada nivel: se­rvi­cios, áreas pú­blico so­cia­les, esp­acios se­mi­pri­va­dos e ínt­imas ha­bi­ta­cio­nes, re­spe­cti­va­me­nte. Desde el int­erior, las vi­sua­les fue­ron la prio­ri­dad, por lo que los esp­acios se fugan hacia el pai­saje ext­erior por medio del ja­rdín y una alb­erca “infinity” que se ext­ie­nden hacia el canal de agua y el campo de golf con la int­enc­ión de bo­rrar sus lí­mi­tes.


La casa pre­se­nta una ma­te­ria­li­dad se­nci­lla y atempo­ral, con tonos pre­do­mi­na­nte­me­nte neu­tra­les en pie­dra, est­uco y ma­dera. La impl­eme­nta­ción de si­ste­mas pa­si­vos, te­cno­lo­gías en ge­ne­ra­ción de ene­rgía y azo­teas ve­rdes co­ntr­ibu­yen a su efi­ciencia y ra­zo­na­ble so­ste­ni­bi­li­dad. La co­la­bo­ra­ción con ta­le­nto­sos int­erio­ri­stas, exp­eri­me­nta­dos ing­e-nie­ros, exc­epc­io­na­les pai­sa­ji­stas re­gio­na­les e inv­a-lua­bles art­esa­nos lo­ca­les que apo­rta­ron su de­s-treza, co­no­ci­mie­ntos y mae­stría hi­cie­ron po­si­ble en co­nju­nto la co­nso­li­da­ción de este único pro­yecto e ino­lvi­da­ble exp­erie­ncia.


Fo­to­gra­fía:

César Béjar


Int­erio­ri­smo:

Ha­bi­ta­ción 116

Fo­to­gra­fía:

César Béjar


Int­erio­ri­smo:

Ha­bi­ta­ción 116

PUKKUN

Cancún, Quintana Roo

1,100 M2

2023

PUKKUN

Cancún, México

1,100 M2

2023

© 2026 REIMS 502

/

EN

ES

PUKKUN

Cancún, México

1,100 M2

2023

Residencia suburbana tropical para una familia oriunda de Cancún que por medio de múltiples estrategias de diseño incorpora un extenso programa arquitectónico y se integra con un sensibilizado “sentido del lugar” a su contexto inmediato.


El proyecto parte de una geometría masiva y ciega cuyo primer propósito es albergar un amplio programa de necesidades y evitar la exposición directa al sol durante el día. Consecuentemente, en su proceso de diseño, recoge inspiración de la arquitectura Puuc de Chichen Itzá, donde paralelamente la dominante masa construida, cerrada, con un único punto de acceso y ornamentadas cornisas se fusionan con el paisaje tropical a través del tiempo, diluyendo y fusionando los límites entre ambos entornos.


Un gran patio central perfora este denso cuerpo construido, fungiendo estratégicamente como lucernario, generador de microclima y punto de acceso. En su interior, un aljibe almacena agua pluvial para riego y evoca simbólicamente los cenotes Mayas, enriqueciendo la experiencia transicional desde la calle al interior de la vivienda.


En sus fachadas, el proyecto intencionalmente aparenta ser de dos niveles; Sin embargo, su sección oculta cuatro niveles de extenso programa distribuidos desde el sótano hasta la planta alta, albergando funciones específicas en cada uno: servicios, áreas público sociales, espacios semiprivados e íntimas habitaciones, respectivamente. Desde el interior, las visuales fueron la prioridad, por lo que los espacios se fugan hacia el paisaje exterior por medio del jardín y una alberca “infinity” que se extienden hacia el canal de agua y el campo de golf con la intención de diluir sus límites.


La casa presenta una materialidad sencilla y atemporal, con tonos predominantemente neutrales en piedra, estuco y madera. La implementación de sistemas pasivos, tecnologías en generación de energía y azoteas verdes contribuyen a su eficiencia y razonable sostenibilidad. La colaboración con talentosos interioristas, experimentados ingenieros, excepcionales paisajistas regionales e invaluables artesanos locales que aportaron su destreza, conocimientos y maestría hicieron posible en conjunto la consolidación de este único proyecto e inolvidable experiencia.


Fotografía:

César Béjar


Interiorismo:

Habitación 116

© 2026 REIMS 502

/

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